Calles empedradas en el centro histórico de esta villa tan peculiar, ilustre capital de la comarca lebaniega.
La capital de Liébana
La capital se encuentra en un lugar privilegiado de la región: gracias a su particularidad geográfica, es uno de los municipios más atractivos de Cantabria. Enclavada en el centro de la comarca de Liébana y completamente fortificada por altas montañas y biodiversidad, Potes es destino muy popular entre los amantes de las actividades en plena naturaleza y punto de partida natural hacia el Parque Nacional de los Picos de Europa.
Torre del Infantado y casco histórico
Su notoriedad en nuestra región se debe a muchas razones que convierten a este municipio en uno de los mayores atractivos y más singulares de Cantabria. El edificio más simbólico de la villa es la Torre del Infantado, de origen medieval y hoy centro cultural, situada en pleno centro histórico. Sus callejuelas, puentes sobre el río Quiviesa y el Deva, y las torres señoriales le aportan un encanto particular que ha perdurado desde el medievo.
El puente sobre el río Quiviesa (foto: Johan N, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons).
Potes es además paso obligado de la Ruta Lebaniega, que une el Camino de Santiago de la costa con el Camino Francés a través del Monasterio de Santo Toribio de Liébana.

Potes, en el Camino Lebaniego (foto: Simon Burchell, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons).
Gastronomía y el cocido lebaniego
Esta villa de gran actividad turística ofrece a sus visitantes una gran variedad de comercios con artesanías regionales y, por supuesto, una inmensa oferta gastronómica. De toda ella destacamos su plato más célebre: el cocido lebaniego, elaborado con garbanzos de la tierra, berza, patata y los contundentes compuestos del cerdo, servido tradicionalmente en tres vuelcos.

Capital del orujo y personajes ilustres
De esta renombrada villa han salido célebres personajes, destacando a Don Jesús de Monasterio, famoso violinista del siglo XIX. Potes es también reconocida por su tradición ganadera y sus importantes ferias de ganado, pero sobre todo es la capital del orujo: su gran Fiesta del Orujo, cita que se celebra anualmente el segundo fin de semana de noviembre, congrega a miles de visitantes en torno al tradicional aguardiente lebaniego.

Sin duda alguna, esta es una parada obligatoria para todo aquel que quiera conocer nuestra región y descubrir uno de los más importantes exponentes de nuestra cultura: la capital del pueblo lebaniego.



