Santander

Santander eres novia del mar que se inclina a tus pies y sus besos te da....♫♫.

Como se dice en nuestra tierra: a ver a  Santander que hay mucho que ver. La capital Cántabra ofrece al viajero una infinidad de actividades culturales, gastronómicas y deportivas.

La ciudad está asentada en la cornisa Cantábrica al abrigo por el sur de una de las bahías más excepcionales del mundo, dotando a la misma de una belleza particular. Este parece un buen punto de partida para nuestra particular incursión en la ciudad, topando en nuestro paseo con una de las principales atracciones de la ciudad, el Museo de arte contemporáneo y Centro Cultural Botín que forma parte del anillo cultural santanderino.

 


Dejamos por el momento la costa a nuestra espalda y atravesando los jardines de Pereda nos dirigimos al ayuntamiento que se ubica a la izquierda de la misma,  avanzando apenas unos metros hacemos una parada en la Catedral-Basílica de la Asunción de Nuestra Señora de estilo sobrio gótico del siglo XIII para posteriormente girar a la derecha y enfocarnos a la plaza del ayuntamiento. Detrás de la casa consistorial se localiza el mercado de la esperanza que fue inaugurado el 10 de abril de 1904.

 


A media mañana ya aprieta el hambre y, como es de esperar, en esta ciudad existen un abanico de posibilidades, pero nos vamos a centrar en dos opciones muy válidas, una de ellas es desplazarnos en transporte público hacia el pintoresco barrio pesquero el cual queda un poco más alejado del centro. Entre sus numerosos restaurantes se ofrece sobretodo especialidades marineras o sino la opción seguir paseando por las callejuelas aledañas sentido Este con gran diversidad de comercios, bares de tapas y bodegas. La plaza porticada se cruza en nuestro camino. Es un lugar de encuentro y escenario de múltiples espectáculos y cerca de la misma podemos visitar el Mercado del Este y la Plaza Pombo, esta última da entrada al popular barrio de Puerto Chico.


Desde este vecindario se prometen unas vistas perfectas de la cercana bahía, en el se sitúan monumentos como Los Raqueros, la grúa de piedra y el real club marítimo. Es aquí donde se concentra la mayor oferta culinaria de la capital.

 

 

 

Una vez desentrañada esta parte de la urbe tomamos rumbo al lujoso barrio del Sardinero, no sin antes hacer una parada en el emblemático palacio de festivales situado justo al lado de la bahía.

 

 

 

 

Lo primero que vamos a encontrar a la llegada de este lado de la ciudad es el la península del Palacio de la magdalena, este es el punto geográfico más destacado de la costa santanderina. El recinto es de entrada libre de uso exclusivo para peatones y vehículos autorizados. La visita a esta atractiva superficie incluye un majestuoso paisaje natural, playas, y su emblemático edificio el cual, por iniciativa municipal, fue donado al rey Alfonso XIII como residencia veraniega. En 1977 el Ayuntamiento adquirió la propiedad del mismo tras una compra a la familia real.
Sitio oficial

 



 

Terminamos el recorrido de nuestra capital en el enclave más turístico y elegante de la ciudad, en esta superficie está la mayor concentración hotelera, lugar de veraneo y zona de residencia para familias pudientes desde principios del siglo XX, privilegio del que goza gracias a los famosos baños de ola que se fomentaron gracias a la creencia de las propiedades terapéuticas del mar. Destacamos también de este popular enclave edificios de interés como el gran casino del Sardinero, el campo de fútbol del Real Racing Club , el palacio de exposiciones y congresos, el Palacio de deportes, Jardines de Piquío y las Playas del Camello y El Sardinero.




A las afueras de la ciudad se localizan también los acantilados del Cabo Mayor y del Cabo Menor, el campo de golf y el faro que es uno de los símbolos de la ciudad y parada obligada para dar fin a tu visita a esta gran ciudad.



Agradecimientos: fotos Rubén Bustamante 



 

 

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