Suances, antiguamente conocida como Portus Blendium en la época romana, era el destino final de la calzada que unía la meseta con la costa norte de Hispania.
Portus Blendium: el origen romano
En la época romana, este enclave fue conocido como Portus Blendium, puerto del pueblo de los blendios y punto final de la calzada romana que unía la meseta con la costa cantábrica. Aquella vocación de puerta de salida hacia el mar ha marcado el carácter de la villa hasta hoy.
Una villa marinera en la ría de San Martín
Esta tranquila villa portuaria se asienta en la desembocadura natural de los ríos Saja y Besaya, en la ría de San Martín. Su enclave fue utilizado como embarcadero natural y puerto de salida de los minerales extraídos de las antiguas minas de Reocín. Hoy su puerto conserva todo el encanto de los puertos marineros del norte: pequeño, protegido del oleaje y con las embarcaciones pesqueras como protagonistas.
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La villa de Suances (imagen: CC BY 4.0, Wikimedia Commons).
Faros y miradores: la Punta del Dichoso
Situado en la Punta del Dichoso, el Faro de Suances (1863) vigila la entrada al puerto y la desembocadura del Saja-Besaya. Según la leyenda, este lugar debe su nombre a una antigua historia de amor y desdicha. Muy cerca, el faro de Punta del Torco se alza en el mismo lugar donde se encontraba la antigua batería de San Martín de la Arena, ofreciendo una de las mejores panorámicas a la playa de Los Locos.
Playas y ambiente en la costa cántabra
Hoy día Suances es uno de los mejores emblemas turísticos de la costa cántabra, gracias a su proximidad al conjunto histórico de Santillana del Mar y a sus magníficas playas —La Concha, Los Locos, Tagle o La Riberuca—, de las que dan fe los habitantes de las comarcas limítrofes, que cada verano las eligen como sus predilectas por sus cómodos accesos, sus bellas panorámicas, su buen ambiente y su amplia oferta gastronómica.

La playa de Los Locos (foto: David Visea, Wikimedia Commons).




