"Santander, novia del mar, que se inclina a tus pies y sus besos te da… ♫"
Como se dice en nuestra tierra: a ver Santander, que hay mucho que ver. La capital cántabra ofrece al viajero una infinidad de actividades culturales, gastronómicas y deportivas.
La bahía: punto de partida
La ciudad está asentada en la cornisa cantábrica, al abrigo por el sur de una de las bahías más excepcionales del mundo, que dota a la misma de una belleza particular. Este parece un buen punto de partida para nuestra particular incursión en la ciudad, topando en nuestro paseo con una de sus principales atracciones: el Museo de Arte Contemporáneo y el Centro Cultural Botín, que forma parte del anillo cultural santanderino.

El Centro Botín, joya del anillo cultural (imagen: CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons).
Catedral y Mercado de la Esperanza
Dejamos por el momento la costa a nuestra espalda y, atravesando los Jardines de Pereda, nos dirigimos al ayuntamiento, que se ubica a la izquierda de los mismos. Avanzando apenas unos metros hacemos una parada en la Catedral-Basílica de la Asunción de Nuestra Señora, de sobrio estilo gótico del siglo XIII, para posteriormente girar a la derecha y enfocarnos a la plaza del ayuntamiento. Detrás de la casa consistorial se localiza el Mercado de la Esperanza, inaugurado el 10 de abril de 1904.

La Catedral de Santander (imagen: Wikimedia Commons).

El Mercado de la Esperanza (foto: Emilio Gómez Fernández, Wikimedia Commons).
Gastronomía y barrios marineros
A media mañana ya aprieta el hambre y, como es de esperar, en esta ciudad existe un abanico de posibilidades. Nos centramos en dos opciones muy válidas: desplazarnos en transporte público hacia el pintoresco barrio pesquero, algo más alejado del centro, donde sus numerosos restaurantes ofrecen sobre todo especialidades marineras; o seguir paseando por las callejuelas aledañas sentido este, con gran diversidad de comercios, bares de tapas y bodegas.
La plaza porticada se cruza en nuestro camino: lugar de encuentro y escenario de múltiples espectáculos. Cerca de la misma podemos visitar el Mercado del Este y la Plaza Pombo, que da entrada al popular barrio de Puerto Chico. Desde este vecindario se prometen unas vistas perfectas de la cercana bahía; en él se sitúan monumentos como Los Raqueros, la grúa de piedra y el Real Club Marítimo. Es aquí donde se concentra la mayor oferta culinaria de la capital.
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Los Raqueros, en Puerto Chico (imagen: CC0, Wikimedia Commons).
Rumbo al Sardinero
Una vez desentrañada esta parte de la urbe tomamos rumbo al lujoso barrio del Sardinero, no sin antes hacer una parada en el emblemático Palacio de Festivales, situado justo al lado de la bahía.
Lo primero que vamos a encontrar a la llegada a este lado de la ciudad es la península del Palacio de la Magdalena, el punto geográfico más destacado de la costa santanderina. El recinto es de entrada libre, de uso exclusivo para peatones y vehículos autorizados. La visita incluye un majestuoso paisaje natural, playas y su emblemático edificio, donado por iniciativa municipal al rey Alfonso XIII como residencia veraniega; en 1977 el Ayuntamiento recuperó la propiedad tras su compra a la familia real. Sitio oficial.
Terminamos el recorrido en el enclave más turístico y elegante de la ciudad: aquí está la mayor concentración hotelera, lugar de veraneo y residencia de familias pudientes desde principios del siglo XX, privilegio que goza gracias a los famosos baños de ola, fomentados por la creencia en las propiedades terapéuticas del mar. Destacan edificios de interés como el Gran Casino del Sardinero, el campo de fútbol del Real Racing Club, el Palacio de Exposiciones y Congresos, el Palacio de Deportes, los Jardines de Piquío y las playas del Camello y El Sardinero.

La playa de El Sardinero (imagen: Wikimedia Commons).
Cabo Mayor y Cabo Menor
A las afueras de la ciudad se localizan también los acantilados del Cabo Mayor y del Cabo Menor, el campo de golf y el faro, uno de los símbolos de la ciudad y parada obligada para dar fin a tu visita a esta gran ciudad.

El faro de Cabo Mayor, símbolo de Santander (imagen: Wikimedia Commons).




