Alubias con suquet de pota


Estamos de jornadas gastronómicas y hoy celebramos el matrimonio entre dos culturas: nuestra huerta, representada por la alubia, y la esencia marinera del suquet mediterráneo.

 

Mar y Huerta: Alubias Blancas en Suquet de Pota

Estamos de jornadas gastronómicas y hoy celebramos el matrimonio entre dos culturas: la nobleza de nuestra huerta regional, representada por la alubia blanca, y la esencia marinera del suquet mediterráneo, en esta ocasión protagonizado por la pota.

Es una receta que exige mimo y paciencia; las alubias no admiten prisas. Aunque es un plato de coste humilde, el resultado es extraordinario. Esta vez cocinamos en formato "extra": raciones generosas para toda la familia y para aquellos que, seguro, querrán repetir al día siguiente.

INGREDIENTES (Para toda la familia)

  • Alubias blancas de calidad: 400 gr

  • Agua: 1.200 ml aprox. (para las distintas fases)

  • Pota fresca: 200 gr

  • Para el Suquet:

    • 2 dientes de ajo

    • 1 guindilla cayena (para el toque alegre)

    • 1/2 cebolla en brunoise (picadita fina)

    • 1 tomate maduro en brunoise

    • 1 copa de brandy para flamear

    • Opcional: 1 patata pequeña

    • Para el fondo de la alubia: Cebolla, puerro y un chorrito de aceite de oliva.

ELABORACIÓN

1. El mimo a la legumbre:
Cocinar la alubia es un arte sencillo pero paciente. Las cubrimos con agua fría y llevamos a ebullición. Cuando rompan a hervir y ganen volumen, realizamos el proceso de "asustarlas": añadimos un chorrito de agua fría para cortar el hervor. Repetiremos este proceso dos veces más para lograr una textura mantecosa. Al inicio, añadimos cebolla y puerro muy picaditos y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Dejamos cocinar a fuego lento hasta que estén en su punto, firmes pero tiernas.

2. El alma del Suquet:
Mientras las alubias reposan, preparamos el guiso mediterráneo. Sofreímos el ajo, la cebolla y la guindilla. Cuando cojan color, añadimos el brandy y flameamos con mucho cuidado (apagando siempre el extractor). Una vez evaporado el alcohol, incorporamos el tomate y el resto de verduras, rehogando todo el conjunto hasta que el sofrito esté concentrado.

3. La unión de sabores:
Añadimos la pota (muy típica de nuestra costa cántabra) al sofrito para que se integre. Finalmente, volcamos el suquet sobre nuestras alubias cocinadas. Dejamos que el conjunto dé un último hervor suave para que los sabores se "casen" definitivamente.

Merece la pena dedicarle ese tiempo extra; el resultado es una auténtica delicia que reconforta el alma.


 

 

 

 

 



 

 

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